La cerámica en la antigua Grecia como en muchas otras culturas antiguas tenía una papel funcional fundamental para la conservación, el almacenaje, el transporte y comercio de las materias agrícolas: desde el vino al grano o el aceite y las olivas.

Estos recipientes cerámicos eran a menudo decorados. Inicialmente los motivos eran sencillos, con grabados geométricos no muy distintos a los que se encuentran en las culturas previas de la cuenca mediterránea. Este periodo inicial de cerámica griega utilitaria caracterizada por las decoraciones geométricas se situa entre los años 900-700 a.C.

Una muestra muy particular que ya anticipa el desarrollo técnico posterior de la cerámica griega clásica se puede ver en la siguiente ánfora del s.VIII a.C. . La decoración tiene los motivos geométricos clásicos de los pueblos mediterráneos antiguos como el Egipcio. A la vez, muestra formas antropomórficas que serán características en las decoraciones del periodo de la Grecia clásica.

Los pueblos corintios desarrollaron unos hornos más sofisticados con capacidad de control de la atmósfera del horno, junto a ello, desarrollaron técnicas de decoración que aprovechaban el potencial de las variaciones de la atmósfera durante la cocción. Este conocimiento llega a los pueblos de Àtica, que asimilaron las técnicas decorativas y la construcción de los hornos.

Hacia el s.VI a.C. se desarrolla en Atenas un nuevo tipo de técnica decorativa cerámica basada en la de los pueblos corintios. Pronto esta técnica, por su superioridad en la precisión del dibujo, pasará a ser la más valorada en su época. De esta cerámica de la Grecia clásica quedan multitud de restos arqueológicos, esto ha permitido una reconstrucción fiel de la historia de esta cerámica y entender sus orígenes. Tanto es así que ha sido posible incluso rastrear las escuelas y talleres de la época. Practicamente se puede identificar el taller de origen de cada pieza.



500 a.C (Museo del Ágora de Atenas)

Está cerámica tiene como características las presencia de figuras rojas sobre un fondo negro. Para el desarrollo de esta técnica es necesario un buen dominio de la atmósfera durante la cocción, a la vez, que una indudable destreza con el pincel.

El barro usado era un tipo de arcilla de baja temperatura roja, con presencia de oxido de hierro. En definitiva, un barro muy común.

La desaparición de la cerámica clásica griega se produce alrededor del s.IV a.C., los motivos de su desaparición tienen que ver con el traslado de las expresiones artísticas pictóricas a otros medios técnicamente más adecuados, como la pintura al fresco.


Como hacer cerámica de la grecia clásica?

La recreación de piezas de la cerámica griega clásica precisa de un horno con el que seamos capaz de controlar la atmosfera de su interior. Un horno eléctrico para cerámica no servirá, ya que no podremos recrear la atmosfera reductora. Los hornos adecuados para esta técnica han de ser de leña, o bien de gas.

  • Horno de cerámica de leña o de gas
  • Arcilla de baja temperatura: barro rojo
  • Vinagre

Preparación del engobe

Para el proceso de pintado se prepara una barbotina rica en oxido de hierro, posiblemente esta barbotina o engobe era preparada con el propio barro mediante un proceso de decantación en una solución ácida, ya que el óxido de hierro es soluble en un medio ácido. La preparación original histórica puede deberse a la adición de vinagre en la preparación de la arcilla, creando así una barbotina rica en óxido de hierro que se aprovecharía para pintar.

Así mismo se puede hacer, preparando una barbotina de un barro rojo con vinagre. Esta barbotina será la pintura que posteriormente se aplicará a la superficie de la pieza para decorarla.

Alfarero en su horno. Placa de estilo corintio 575-550 a. C.
Fuente imágen: Wikipedia

Cocción de la cerámica griega antigua

Primera fase:

Cocción normal, en atmósfera oxidante, subida lenta, hasta alrededor de los 850-975ºC. En esta fase, la pieza es toda uniforme y no se diferencian los dibujos.

Segunda fase:

Atmosfera reductora. Las partes pintadas de la superficie cerámica tienen una mayor concentración de oxido de hierro. Esta mayor concentración de hierro bajará el punto de fusión vitrificandose el engobe con el cuerpo cerámica. A la vez, por efecto de la atmosfera reductora el oxido de hierro, hasta el momento rojo, pasará a ser negro. Poco a poco se empieza a reducir la temperatura.

Tercera fase:

Las partes pintadas de la superficie cerámica se encuentran ya de color negro, mismamente sucede con las partes no pintadas. Se abren los pasos de aire del horno a la camara de cocción restaurando la atmosfera oxidante. Esto hará que el oxido de hierro negro de la superficie de la pieza cerámica se transforme de nuevo en oxido de hierro rojo. La superficie que se encontraba pintada, donde había mayor concentración de oxido de hierro, permanecerá de color negro, ya que al vitrificarse en la fase anterior el proceso de reducción ya no es reversible. Así, habrán unas zonas de color rojo, otras de color negro en función de la concentración de oxido de hierro presente en cada una de ellas.

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